No es un aumento de precio, sino el colapso de la escala de medición
«El precio del oro no es el valor del metal. Es la medida de la degradación del dinero.»
Fecha de publicación: 26 de enero de 2026
Publicado por:
MACKGOLD | OBSIDIAN CIRCLE
Departamento de Geopolítica Estratégica y Recursos Naturales
mackgold.com
Introducción: un récord que no es un récord
A finales de enero de 2026, el sistema financiero mundial recibió un nuevo punto de referencia.
Por primera vez en la historia, el precio del oro superó el nivel de
5.000 dólares por onza troy, alcanzando un rango de 5.086–5.091 dólares en las principales plataformas de negociación del mundo.
Formalmente, se trata de un nuevo máximo histórico.
En realidad, no es un récord en el valor del metal, sino una pérdida de precisión de la propia escala monetaria.
En este punto, el oro no actúa como un objeto de especulación ni como beneficiario del pánico.
Actúa como un instrumento de medición que registra deformaciones profundas en la arquitectura del sistema financiero global.
Esto no es un aumento de precio.
Es el colapso de la unidad de medida.
Escala histórica: el precio como gráfico de la degradación del dinero
En 1960, el precio oficial del oro en el sistema de Bretton Woods era de
35 dólares por onza.
No era un precio de mercado, sino un tipo de conversión fijo:
el dólar estaba directamente anclado al metal físico.
En 1971, Estados Unidos abolió el respaldo en oro del dólar.
Desde ese momento, el sistema monetario mundial perdió su ancla material.
Desde ese momento, el precio del oro dejó de ser el precio de un metal.
Se convirtió en un gráfico de la depreciación del dinero.
Puntos de referencia clave:
• 1971 — 35 dólares (fin del patrón oro)
• 1980 — alrededor de 850 dólares (crisis inflacionaria de los años setenta)
• 2000 — alrededor de 250 dólares (máximo de confianza en los mercados financieros)
• 2011 — alrededor de 1.900 dólares (consecuencias de la crisis de 2008)
• 2020 — por encima de 2.000 dólares (pandemia, expansión monetaria)
• 2026 — por encima de 5.000 dólares
En términos nominales, esto parece crecimiento.
En términos reales, se asemeja a una línea casi plana.
El oro no crece exponencialmente.
Simplemente conserva su poder adquisitivo.
No cambia el metal.
Cambia la moneda en la que se mide.
Medida física frente a ilusión nominal
Una onza troy equivale a
31,1034768 gramos de oro puro.
Al precio actual de 5.086–5.091 dólares por onza, esto implica:
• aproximadamente 163,6–163,7 dólares por gramo,
• o alrededor de 137,7–137,8 euros por gramo al tipo de cambio actual.
Un gramo de materia químicamente estable, inalterada durante miles de años,
cuesta hoy casi ciento cuarenta euros.
Esto resulta especialmente revelador si recordamos que:
• un kilogramo de oro cuesta hoy alrededor de 163.000 dólares,
• treinta y un gramos de materia equivalen a varios salarios mensuales medios en economías desarrolladas,
• y cientos de millones de personas ganan menos que el valor de un solo gramo de oro al mes.
No se trata de un metal caro.
Se trata de que el trabajo humano y las monedas estatales están perdiendo simultáneamente escala frente a la realidad física.
El metal no ha cambiado.
Ha cambiado el precio de las unidades humanas de medición.
El oro como referencia en un sistema de emisión acelerada
El volumen total de oro en circulación crece en promedio solo
1,5–2 por ciento al año.
En el mismo período:
• la base monetaria de Estados Unidos se ha multiplicado por más de cinco desde 2008,
• los balances de los bancos centrales han alcanzado máximos históricos,
• las deudas soberanas de las principales economías han superado niveles que antes se consideraban insostenibles.
Esto conduce a una conclusión simple.
El precio del oro no sube porque el oro sea más escaso.
Sube porque hay demasiado dinero.
El oro no se encarece.
Las monedas pierden aceleradamente su capacidad de servir como medida.
Causas estructurales: un cambio de arquitectura, no un ciclo
La superación del nivel de 5.000 dólares no es un episodio de mercado.
Refleja un cambio en los parámetros sistémicos.
Fragmentación geopolítica.
El mundo financiero se desplaza de la integración global hacia la confrontación por bloques.
Los activos sin emisor se vuelven estratégicos.
Redistribución de reservas.
Los bancos centrales aceleran la diversificación.
El oro regresa al núcleo de los sistemas de reserva.
Sobrecarga de deuda.
El aumento de la deuda pública hace casi inevitable un período prolongado de tipos reales negativos.
Erosión de la confianza en las monedas de reserva.
La desdolarización y los sistemas regionales de liquidación convierten a los activos materiales en anclas universales.
Esto no es una fase del ciclo.
Es una transformación de la arquitectura financiera.
Plata y platino: confirmación del giro sistémico
Al mismo tiempo:
• la plata superó los 108 dólares por onza,
• el platino se acercó a los 2.900 dólares.
Históricamente, los movimientos sincronizados de los metales preciosos acompañan períodos de profunda reestructuración monetaria.
El mercado no reacciona a las noticias.
Reacciona a cambios en la densidad del dinero dentro del sistema.
Consecuencias: el retorno de los anclajes materiales
La ruptura del nivel de 5.000 dólares marca el inicio de una nueva fase.
Aumento de la proporción de oro en las reservas.
Los sistemas financieros reducen su dependencia de los centros monetarios.
Revalorización de los activos reales.
Los portadores materiales de valor entran en una fase de revalorización estructural a largo plazo.
Pérdida de referencias nominales.
Los niveles históricos de precios dejan de ser significativos.
Retorno del oro como elemento sistémico de confianza.
El oro deja de ser solo un activo de inversión.
Vuelve a convertirse en un elemento arquitectónico de la estabilidad financiera.
Conclusión: el precio del dinero, no el precio del metal
Superar el nivel de 5.000 dólares por onza no es un récord.
Es una anotación contable que documenta un experimento de más de cincuenta años.
Desde 1971, el mundo vive en un sistema sin ancla monetaria física.
Durante este tiempo, las monedas han perdido una parte significativa de su función de medición.
El oro no ha hecho nada.
Simplemente ha permanecido como siempre fue.
La paradoja histórica es que el precio del oro apenas ha cambiado.
Lo que ha cambiado es el precio del dinero.
En este sentido, 5.000 dólares no es un límite.
Es solo una nueva marca en la escala de una medida que se desmorona.
Por eso el oro vuelve a convertirse hoy
no en un activo,
no en una mercancía,
no en una especulación,
sino en un indicador fundamental del estado del sistema financiero mundial.
Autores
MACKGOLD | OBSIDIAN CIRCLE
Departamento de Geopolítica Estratégica y Recursos Naturales