Fecha de publicación: 31 de diciembre de 2025
Publicado por
MACKGOLD | OBSIDIAN CIRCLE
Departamento de geopolítica estratégica y recursos naturales
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Introducción: el oro como señal de procesos profundos
El oro se considera tradicionalmente el producto de procesos geológicos de la corteza terrestre, resultado de la redistribución de la materia en las capas superiores de la corteza bajo la influencia de la tectónica, el calor y los fluidos. Sin embargo, investigaciones recientes indican un origen más profundo, de carácter mantélico, de este metal, vinculado a procesos que tienen lugar en el interior de la Tierra.
A finales de 2025, un grupo de investigadores dirigido por el profesor Finn Stewart de la Universidad de Glasgow presentó resultados que aportan una contribución fundamentalmente nueva a la comprensión de la génesis de los yacimientos auríferos de las Islas Británicas. Mediante análisis de espectrometría de masas de alta precisión de gases atrapados en minerales durante cientos de millones de años, los científicos demostraron que el oro del cinturón orogénico caledoniano está relacionado con procesos profundos del manto terrestre.
El cinturón caledoniano: geología de una colisión continental
El cinturón montañoso caledoniano se formó aproximadamente entre hace 490 y 390 millones de años como resultado de la colisión de las placas continentales de Laurentia, Báltica y Avalonia. Esta zona tectónica, de unos 1.800 kilómetros de longitud, se extiende desde los Apalaches de Norteamérica, pasando por Escocia e Irlanda, hasta el norte de Noruega.
Durante décadas, los geólogos han debatido sobre la naturaleza de los grandes sistemas auríferos en este tipo de cinturones orogénicos. Una hipótesis vinculaba su formación a la fusión de rocas de la corteza, mientras que otra la atribuía a la circulación de fluidos calientes liberados durante la deformación y el calentamiento de la corteza terrestre en el transcurso de los eventos tectónicos.
El nuevo estudio propone un nivel de explicación distinto y más fundamental, desplazando el foco de los mecanismos superficiales hacia las fuentes profundas de materia y energía.
El helio como marcador de un origen profundo
El equipo de investigación analizó minerales sulfurados portadores de oro procedentes de yacimientos del cinturón caledoniano utilizando los espectrómetros de masas del Scottish Universities Environmental Research Centre (SUERC). El objeto clave del análisis fueron trazas de helio atrapadas en los minerales en el momento de su formación.
Los resultados mostraron que la composición isotópica del helio en todas las muestras estudiadas, independientemente de la edad y el tamaño del yacimiento, corresponde a una fuente mantélica. Esto significa que el helio, y junto con él la energía térmica necesaria para la circulación de los fluidos auríferos, procedía de las capas profundas de la Tierra.
De este modo, el oro no fue simplemente redistribuido en la corteza terrestre, sino que estuvo implicado en un ciclo geoquímico iniciado por la fusión del manto bajo las placas tectónicas en colisión.
Tamaño de los yacimientos y profundidad de la fuente
Los investigadores establecieron una correlación entre la proporción de helio de origen profundo, la temperatura de los fluidos mineralizantes y la escala de los sistemas auríferos. Cuanto mayor es la contribución del helio mantélico, más grande y energéticamente potente es el yacimiento.
Esta observación tiene una importancia práctica directa. Como señaló el autor principal del estudio, el geólogo de exploración Dr. Calum Lyell, de la empresa Western Gold Exploration, los isótopos de helio pueden servir como un indicador geoquímico universal para identificar grandes sistemas mineralizados.
Así, el helio no aparece solo como un gas inerte, sino como un portador de información sobre procesos profundos, lo que permite evaluar el potencial de los yacimientos ya en las primeras etapas de la exploración.
Importancia para la geología global y la estrategia de recursos
La conclusión sobre el origen profundo y mantélico del oro del cinturón caledoniano tiene un contexto más amplio. Indica que los metales clave de la civilización pueden estar relacionados con flujos térmicos y geoquímicos profundos, y no exclusivamente con procesos superficiales de la corteza terrestre.
Para la geología estratégica, esto implica un cambio de enfoque, pasando de la descripción de los efectos a la comprensión de las fuentes. Las señales geoquímicas profundas pueden convertirse en una nueva herramienta de orientación en un contexto de agotamiento de los recursos superficiales tradicionales.
El profesor Finn Stewart subrayó que la presencia de helio mantélico en todos los yacimientos estudiados constituye una prueba directa del papel decisivo de la fusión del manto en la formación de este tipo de sistemas auríferos. No obstante, sigue abierta la cuestión de si este mecanismo es aplicable a otros metales tecnológicamente críticos.
Conclusión: el oro como producto de la profundidad
El oro se percibe tradicionalmente como un metal de superficie, extraído, procesado y utilizado en tecnologías. Sin embargo, los resultados del estudio del cinturón caledoniano muestran que su verdadero origen está vinculado a procesos profundos de la dinámica planetaria.
Este descubrimiento no solo resuelve un debate científico de larga data, sino que también amplía la filosofía de los recursos. El oro confirma una vez más su papel no solo como activo económico, sino como huella material de los procesos fundamentales de la Tierra.
En este sentido, el estudio del origen profundo del oro se convierte en un cierre simbólico de un año en el que las cuestiones de sostenibilidad, fuentes y límites volvieron a situarse en el centro de la atención global.
Autores
MACKGOLD | OBSIDIAN CIRCLE
Departamento de geopolítica estratégica y recursos naturales